Diferencia entre revisiones de «Intendencia de Domingo Santa María González»

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[[File:Domingo Santa María como intendente.png|thumb|Santa María en su época como intendente de Colchagua.]]
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'''La Intendencia de Domingo Santa María en Colchagua''' abarca el período administrativo ejercido por el abogado y político chileno [[Domingo Santa María]] en la [[provincia de Colchagua]] entre agosto de [[1847]] y junio de [[1849]].<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=21}}</ref> Esta etapa representó la primera gran experiencia en la vida política pública del futuro Presidente de la República, caracterizándose por un enérgico afán reformador, el impulso de obras públicas, emergencias ante desastres naturales y profundos conflictos judiciales y electorales con las élites locales.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=21-29}}</ref>
'''La Intendencia de Domingo Santa María en Colchagua''' abarca el período administrativo ejercido por el abogado y político chileno [[Domingo Santa María]] en la [[provincia de Colchagua]] entre agosto de [[1847]] y junio de [[1849]].<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 21.</ref> Esta etapa representó la primera gran experiencia en la vida política pública del futuro Presidente de la República, caracterizándose por un enérgico afán reformador, el impulso de obras públicas, emergencias ante desastres naturales y profundos conflictos judiciales y electorales con las élites locales.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 21-29.</ref>


== Nombramiento y diagnóstico de la provincia ==
== Nombramiento y diagnóstico de la provincia ==
Domingo Santa María se tituló de abogado a los veintitrés años de edad y se encontraba trabajando como oficial mayor del Ministerio de Justicia.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=14}}</ref> El 26 de mayo de [[1847]], el presidente Manuel Bulnes y su ministro del Interior, Manuel Camilo Vial, firmaron el decreto que lo nombraba Intendente de la provincia de Colchagua, en reemplazo de José María Vergara.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=14, 58}}</ref> Poco después, en junio del mismo año, se le otorgó también el cargo anexo de Comandante General de Armas de la jurisdicción.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=62}}</ref>
Domingo Santa María se tituló de abogado a los veintitrés años de edad y se encontraba trabajando como oficial mayor del Ministerio de Justicia.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 14.</ref> El 26 de mayo de [[1847]], el presidente Manuel Bulnes y su ministro del Interior, Manuel Camilo Vial, firmaron el decreto que lo nombraba Intendente de la provincia de Colchagua, en reemplazo de José María Vergara.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 14, 58.</ref> Poco después, en junio del mismo año, se le otorgó también el cargo anexo de Comandante General de Armas de la jurisdicción.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 62.</ref>


Santa María asumió formalmente sus funciones el 18 de agosto de 1847 en la ciudad de [[San Fernando]].<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=69}}</ref> Su primera impresión del territorio fue de profundo desánimo frente al estado de la administración pública y la ciudad.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=21}}</ref> En correspondencia al ministro Vial, el novel intendente describió a la capital provincial como una población «macilenta y sombría», con calles tortuosas, llenas de inmundicias y fangales.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=74}}</ref> Señaló que los animales vagaban libremente por las vías públicas disputando las veredas a los transeúntes, debido a que las propiedades no contaban con cierres adecuados.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=74}}</ref>
Santa María asumió formalmente sus funciones el 18 de agosto de 1847 en la ciudad de [[San Fernando]].<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 69.</ref> Su primera impresión del territorio fue de profundo desánimo frente al estado de la administración pública y la ciudad.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 21.</ref> En correspondencia al ministro Vial, el novel intendente describió a la capital provincial como una población «macilenta y sombría», con calles tortuosas, llenas de inmundicias y fangales.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 74.</ref> Señaló que los animales vagaban libremente por las vías públicas disputando las veredas a los transeúntes, debido a que las propiedades no contaban con cierres adecuados.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 74.</ref>


El aparato administrativo era casi inexistente.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=21}}</ref> La Municipalidad de San Fernando no poseía rentas saneadas, no contaba con archivo, carecía de una sala de sesiones y sus ingresos estaban embrollados y empeñados por sumas superiores a los seis mil pesos.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=69, 75}}</ref> Además, la fuerza policial se limitaba a un solo vigilante para toda la ciudad.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=74-75}}</ref> En el ámbito educativo, el colegio local, que había sido creado por el Gobierno el año anterior, apenas tenía siete alumnos con un severo nivel de atraso.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=72}}</ref> Santa María atribuyó este fracaso escolar a la desconfianza de los padres hacia el director del recinto, a quien describió como un hombre que, tras volcarse al estudio de la filosofía, se había convertido al ateísmo negando los dogmas religiosos.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=86}}</ref>
El aparato administrativo era casi inexistente.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 21.</ref> La Municipalidad de San Fernando no poseía rentas saneadas, no contaba con archivo, carecía de una sala de sesiones y sus ingresos estaban embrollados y empeñados por sumas superiores a los seis mil pesos.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 69, 75.</ref> Además, la fuerza policial se limitaba a un solo vigilante para toda la ciudad.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 74-75.</ref> En el ámbito educativo, el colegio local, que había sido creado por el Gobierno el año anterior, apenas tenía siete alumnos con un severo nivel de atraso.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 72.</ref> Santa María atribuyó este fracaso escolar a la desconfianza de los padres hacia el director del recinto, a quien describió como un hombre que, tras volcarse al estudio de la filosofía, se había convertido al ateísmo negando los dogmas religiosos.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 86.</ref>


== Gestión y obras públicas ==
== Gestión y obras públicas ==
Frente a este escenario, Santa María se abocó a una reforma rápida de las instituciones.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=22}}</ref> Obligó a la Municipalidad a nombrar un tesorero, exigiéndole una fianza de dos mil pesos para ordenar las cuentas, auditar los ingresos e investigar el destino de las inversiones previas.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=75}}</ref> Asimismo, ideó la formación de un cuerpo de policía estable financiado mediante el cobro de una contribución de serenos.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=75}}</ref> También aceleró y habilitó los trabajos de construcción del panteón (cementerio) de la ciudad.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=76}}</ref>
Frente a este escenario, Santa María se abocó a una reforma rápida de las instituciones.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 22.</ref> Obligó a la Municipalidad a nombrar un tesorero, exigiéndole una fianza de dos mil pesos para ordenar las cuentas, auditar los ingresos e investigar el destino de las inversiones previas.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 75.</ref> Asimismo, ideó la formación de un cuerpo de policía estable financiado mediante el cobro de una contribución de serenos.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 75.</ref> También aceleró y habilitó los trabajos de construcción del panteón (cementerio) de la ciudad.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 76.</ref>


Una de sus obras más destacadas a nivel urbano fue el cambio de trazado de la acequia principal de San Fernando.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=196-198}}</ref> El antiguo cauce atravesaba las calles y casas del pueblo, generando inundaciones y un perjudicial exceso de humedad en las viviendas.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=196-198}}</ref> Tras nombrar a una comisión técnica compuesta por vecinos ilustres (Feliciano Silva, Pedro León Suluaga, Pedro Antonio Vivar y Pedro Antonio Donoso), la Intendencia y la Municipalidad aprobaron en octubre de 1847 el diseño de un nuevo cauce.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=196-197}}</ref> Para su ejecución, Santa María aplicó la costumbre inmemorial de obligar a los vecinos a trabajar en la apertura del canal proporcionalmente al goce de agua que tuvieran, lo que le generaría posteriores acusaciones de inconstitucionalidad.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=197}}</ref>
Una de sus obras más destacadas a nivel urbano fue el cambio de trazado de la acequia principal de San Fernando.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 196-198.</ref> El antiguo cauce atravesaba las calles y casas del pueblo, generando inundaciones y un perjudicial exceso de humedad en las viviendas.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 196-198.</ref> Tras nombrar a una comisión técnica compuesta por vecinos ilustres (Feliciano Silva, Pedro León Suluaga, Pedro Antonio Vivar y Pedro Antonio Donoso), la Intendencia y la Municipalidad aprobaron en octubre de 1847 el diseño de un nuevo cauce.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 196-197.</ref> Para su ejecución, Santa María aplicó la costumbre inmemorial de obligar a los vecinos a trabajar en la apertura del canal proporcionalmente al goce de agua que tuvieran, lo que le generaría posteriores acusaciones de inconstitucionalidad.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 197.</ref>


=== La catástrofe del río Cachapoal ===
=== La catástrofe del río Cachapoal ===
En diciembre de 1847, la provincia enfrentó una grave emergencia natural cuando una crecida repentina del [[río Cachapoal]] desvió el curso de sus aguas hacia el brazo denominado "río-seco".<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=114}}</ref> El desastre, exacerbado por las grandes e irregulares bocatomas construidas por los hacendados locales para sus riegos, arrasó con un andarivel, un puente colgante y un malecón recientemente edificado por el ingeniero Álvaro Condarco.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=114}}</ref> Las consecuencias fueron nefastas: pérdida total de siembras, muerte de gran cantidad de ganado y el fallecimiento por ahogamiento de siete personas (incluyendo dos mujeres).<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=114}}</ref>
En diciembre de 1847, la provincia enfrentó una grave emergencia natural cuando una crecida repentina del [[río Cachapoal]] desvió el curso de sus aguas hacia el brazo denominado "río-seco".<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 114.</ref> El desastre, exacerbado por las grandes e irregulares bocatomas construidas por los hacendados locales para sus riegos, arrasó con un andarivel, un puente colgante y un malecón recientemente edificado por el ingeniero Álvaro Condarco.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 114.</ref> Las consecuencias fueron nefastas: pérdida total de siembras, muerte de gran cantidad de ganado y el fallecimiento por ahogamiento de siete personas (incluyendo dos mujeres).<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 114.</ref>


Ante la gravedad, Santa María se trasladó de inmediato a Requínoa, reuniendo a los propietarios en la casa de José María Valdés.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=114}}</ref> Allí ordenó la construcción forzosa de pretiles y una bocatoma general de cal y ladrillo para contener el avance del agua y regular su distribución.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=114-115}}</ref> Para costear la obra de emergencia, el intendente dictaminó que cada interesado debía contribuir con una cantidad equivalente a la tercera parte de lo que pagaban anualmente por el impuesto del "catastro", ya fuera en dinero, maderas o peones.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=115}}</ref>
Ante la gravedad, Santa María se trasladó de inmediato a Requínoa, reuniendo a los propietarios en la casa de José María Valdés.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 114.</ref> Allí ordenó la construcción forzosa de pretiles y una bocatoma general de cal y ladrillo para contener el avance del agua y regular su distribución.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 114-115.</ref> Para costear la obra de emergencia, el intendente dictaminó que cada interesado debía contribuir con una cantidad equivalente a la tercera parte de lo que pagaban anualmente por el impuesto del "catastro", ya fuera en dinero, maderas o peones.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 115.</ref>


Esta medida expedita le valió una fuerte reprimenda del Ministerio del Interior.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=116}}</ref> El ministro Manuel Camilo Vial le recriminó por disponer de fondos fiscales (el catastro), argumentando que su aplicación era facultad exclusiva del Congreso Nacional mediante la Ley de Presupuestos.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=116}}</ref> Santa María tuvo que defenderse en un oficio argumentando que no había tocado las arcas del Estado, sino que solo había utilizado el registro del catastro como "base" o escala para cobrar a los hacendados proporcionalmente, dado que estos mismos habían causado el problema original con sus tomas de agua.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=117-118}}</ref>
Esta medida expedita le valió una fuerte reprimenda del Ministerio del Interior.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 116.</ref> El ministro Manuel Camilo Vial le recriminó por disponer de fondos fiscales (el catastro), argumentando que su aplicación era facultad exclusiva del Congreso Nacional mediante la Ley de Presupuestos.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 116.</ref> Santa María tuvo que defenderse en un oficio argumentando que no había tocado las arcas del Estado, sino que solo había utilizado el registro del catastro como "base" o escala para cobrar a los hacendados proporcionalmente, dado que estos mismos habían causado el problema original con sus tomas de agua.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 117-118.</ref>


== Conflictos judiciales y acusaciones ==
== Conflictos judiciales y acusaciones ==
La administración de Domingo Santa María se caracterizó por su escasa tolerancia a las ineficiencias, lo que rápidamente lo enfrentó a las figuras de poder local. El conflicto más agudo se dio con el Juez de Letras de la provincia, Julián Riesco.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=22}}</ref> Santa María elevó quejas ante el Gobierno denunciando la negligencia de Riesco, señalando como prueba el hecho de que el magistrado mantenía cuatrocientas veinte causas judiciales pendientes y paralizadas.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=22}}</ref>  
La administración de Domingo Santa María se caracterizó por su escasa tolerancia a las ineficiencias, lo que rápidamente lo enfrentó a las figuras de poder local. El conflicto más agudo se dio con el Juez de Letras de la provincia, Julián Riesco.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 22.</ref> Santa María elevó quejas ante el Gobierno denunciando la negligencia de Riesco, señalando como prueba el hecho de que el magistrado mantenía cuatrocientas veinte causas judiciales pendientes y paralizadas.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 22.</ref>  


El conflicto se tornó hostil y público. El 19 de junio de 1848, Riesco extendió una escritura notarial protestando formalmente contra el Intendente, acusándolo de confabularse con sus enemigos, instigar acusaciones en su contra ante el Visitador Judicial, informarlo como un "traficante" de pleitos y levantar ilegalmente sumarios criminales utilizando testigos opositores.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=166-167}}</ref> Pese a la visita inspectiva que realizó a la provincia [[Antonio Varas]], el juez no fue destituido ni suspendido inicialmente, lo que atizó las tensiones entre los bandos locales a favor y en contra de Santa María.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=127-129}}</ref>
El conflicto se tornó hostil y público. El 19 de junio de 1848, Riesco extendió una escritura notarial protestando formalmente contra el Intendente, acusándolo de confabularse con sus enemigos, instigar acusaciones en su contra ante el Visitador Judicial, informarlo como un "traficante" de pleitos y levantar ilegalmente sumarios criminales utilizando testigos opositores.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 166-167.</ref> Pese a la visita inspectiva que realizó a la provincia [[Antonio Varas]], el juez no fue destituido ni suspendido inicialmente, lo que atizó las tensiones entre los bandos locales a favor y en contra de Santa María.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 127-129.</ref>


=== La acusación de Ramón Guerrero ===
=== La acusación de Ramón Guerrero ===
El 21 de septiembre de 1848, el ciudadano Ramón Guerrero presentó ante el Consejo de Estado una acusación formal buscando que se declarara causa y se procesara a Santa María por múltiples abusos de poder y violaciones a la Constitución.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=181}}</ref> Los capítulos de acusación incluían:<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=181-183}}</ref>
El 21 de septiembre de 1848, el ciudadano Ramón Guerrero presentó ante el Consejo de Estado una acusación formal buscando que se declarara causa y se procesara a Santa María por múltiples abusos de poder y violaciones a la Constitución.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 181.</ref> Los capítulos de acusación incluían:<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 181-183.</ref>
* Imposición ilegal de contribuciones directas a los vecinos de Olivar, Coinco y San Fernando (por los trabajos del Cachapoal y la acequia principal).
* Imposición ilegal de contribuciones directas a los vecinos de Olivar, Coinco y San Fernando (por los trabajos del Cachapoal y la acequia principal).
* Atropello a las leyes de caminos, obligando a propietarios a costear trabajos que debían ser públicos, e insultar con "denigrantes epítetos" al ciudadano Pedro José Jaramillo tras reclamar.
* Atropello a las leyes de caminos, obligando a propietarios a costear trabajos que debían ser públicos, e insultar con "denigrantes epítetos" al ciudadano Pedro José Jaramillo tras reclamar.
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=== La defensa del intendente ===
=== La defensa del intendente ===
En un extenso oficio enviado el 1 de noviembre de 1848, Santa María refutó categóricamente los cargos de Guerrero, calificándolos de ficciones novelescas impulsadas por enemistades mezquinas.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=194-201}}</ref> Respecto a las "contribuciones ilegales", se escudó en las prácticas y costumbres locales para la apertura de cauces y en la urgencia frente al desastre del Cachapoal.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=196-198}}</ref>
En un extenso oficio enviado el 1 de noviembre de 1848, Santa María refutó categóricamente los cargos de Guerrero, calificándolos de ficciones novelescas impulsadas por enemistades mezquinas.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 194-201.</ref> Respecto a las "contribuciones ilegales", se escudó en las prácticas y costumbres locales para la apertura de cauces y en la urgencia frente al desastre del Cachapoal.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 196-198.</ref>


Frente a los castigos físicos, Santa María no negó haber impuesto la pena de azotes, pero desmintió las versiones deformadas de Guerrero y justificó las sentencias debido a la falta absoluta de un calabozo y cárcel segura en la provincia.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=198-200}}</ref>  
Frente a los castigos físicos, Santa María no negó haber impuesto la pena de azotes, pero desmintió las versiones deformadas de Guerrero y justificó las sentencias debido a la falta absoluta de un calabozo y cárcel segura en la provincia.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 198-200.</ref>  
* Detalló que José Bustamante recibió cien palos (no trescientos) en el cuartel porque había golpeado y maltratado a su propia mujer.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=198-199}}</ref>  
* Detalló que José Bustamante recibió cien palos (no trescientos) en el cuartel porque había golpeado y maltratado a su propia mujer.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 198-199.</ref>  
* Sobre Rosauro Camaro, aclaró que se trataba de su sirviente, a quien castigó con doce azotes (no cincuenta) por haberse embriagado e intentado descerrajar la puerta de la habitación de la esposa del propio Intendente.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=199}}</ref>  
* Sobre Rosauro Camaro, aclaró que se trataba de su sirviente, a quien castigó con doce azotes (no cincuenta) por haberse embriagado e intentado descerrajar la puerta de la habitación de la esposa del propio Intendente.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 199.</ref>  
* Explicó que Teodora Mardones no fue apresada por una "sospecha", sino en estado de ebriedad y disolución pública en un cuarto oscuro provocando a hombres e insultando gravemente a los agentes de policía; por esto mandó que se le aplicaran doce azotes.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=199}}</ref>  
* Explicó que Teodora Mardones no fue apresada por una "sospecha", sino en estado de ebriedad y disolución pública en un cuarto oscuro provocando a hombres e insultando gravemente a los agentes de policía; por esto mandó que se le aplicaran doce azotes.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 199.</ref>  


Santa María concluyó su defensa confesando que imponer castigos físicos iba contra sus propios ideales intelectuales, afirmando que se vio forzado a aplicar «''la pena de azotes, condenada por la ilustración del siglo, teniendo que acallar para ello la fuerza de mis convicciones y la fe de mis principios''».<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=199-200}}</ref>
Santa María concluyó su defensa confesando que imponer castigos físicos iba contra sus propios ideales intelectuales, afirmando que se vio forzado a aplicar «''la pena de azotes, condenada por la ilustración del siglo, teniendo que acallar para ello la fuerza de mis convicciones y la fe de mis principios''».<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 199-200.</ref>


== Intervención electoral y caída ==
== Intervención electoral y caída ==
Paralelamente a sus labores administrativas, la Intendencia fue instruida a operar como una potente maquinaria política. En marzo de 1848, el ministro Vial le remitió instrucciones reservadas exigiéndole preparar el terreno para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales de 1849 y 1851.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=125-126}}</ref> Las órdenes incluyeron la remoción sin vacilaciones de todos los subdelegados, inspectores y gobernadores que fuesen "sospechosos o tibios" ante los candidatos del gobierno, y la investigación exhaustiva sobre las opiniones políticas de los comandantes de la Guardia Nacional.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=125-126, 193}}</ref>
Paralelamente a sus labores administrativas, la Intendencia fue instruida a operar como una potente maquinaria política. En marzo de 1848, el ministro Vial le remitió instrucciones reservadas exigiéndole preparar el terreno para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales de 1849 y 1851.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 125-126.</ref> Las órdenes incluyeron la remoción sin vacilaciones de todos los subdelegados, inspectores y gobernadores que fuesen "sospechosos o tibios" ante los candidatos del gobierno, y la investigación exhaustiva sobre las opiniones políticas de los comandantes de la Guardia Nacional.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 125-126, 193.</ref>


Santa María cumplió rígidamente con estas directrices, lo que polarizó aún más a la provincia.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=25-26}}</ref> Durante las elecciones legislativas de marzo de 1849, la tensión llegó a su clímax. A pesar de los duros esfuerzos del gobierno por imponer la "lista oficial" y del rol ejecutante de Santa María, la maquinaria electoral del bando conservador ("pelucón") logró vencer al oficialismo en el departamento de Curicó.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=25-26}}</ref> En estos comicios, el influyente candidato oficialista Antonio Varas resultó derrotado a manos de la oposición, lo que provocó gran escozor y un escándalo en la capital.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=25-27}}</ref>
Santa María cumplió rígidamente con estas directrices, lo que polarizó aún más a la provincia.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 25-26.</ref> Durante las elecciones legislativas de marzo de 1849, la tensión llegó a su clímax. A pesar de los duros esfuerzos del gobierno por imponer la "lista oficial" y del rol ejecutante de Santa María, la maquinaria electoral del bando conservador ("pelucón") logró vencer al oficialismo en el departamento de Curicó.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 25-26.</ref> En estos comicios, el influyente candidato oficialista Antonio Varas resultó derrotado a manos de la oposición, lo que provocó gran escozor y un escándalo en la capital.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 25-27.</ref>


Los adversarios de Santa María en Colchagua aprovecharon la coyuntura para denunciar públicamente atropellos, encierros de ciudadanos opositores e intervención armada en las votaciones.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |páginas=26-27}}</ref> Este revés en Colchagua y en otras provincias debilitó mortalmente la posición del ministro del Interior Manuel Camilo Vial, quien terminó siendo destituido en junio de 1849 por el presidente Bulnes.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=28}}</ref>  
Los adversarios de Santa María en Colchagua aprovecharon la coyuntura para denunciar públicamente atropellos, encierros de ciudadanos opositores e intervención armada en las votaciones.<ref>Góngora Escobedo (2015), pp. 26-27.</ref> Este revés en Colchagua y en otras provincias debilitó mortalmente la posición del ministro del Interior Manuel Camilo Vial, quien terminó siendo destituido en junio de 1849 por el presidente Bulnes.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 28.</ref>  


Con la caída de su protector político y ante la conformación de un nuevo gabinete integrado por figuras de la oposición, la situación de Domingo Santa María se hizo insostenible.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=28}}</ref> Pocos días después del cambio ministerial, el gobierno exigió su remoción del cargo, concretándose su destitución a fines de junio de 1849.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=28}}</ref> Exasperado y considerando que había sido vilipendiado injustamente por aplicar la ley y seguir órdenes, publicó un folleto titulado ''A sus amigos'' en julio del mismo año, en el que se defendió de las acusaciones, vindicó su honor y criticó duramente las intrigas y traiciones que sellaron su temprana y abrupta salida de la Intendencia.<ref>{{cita libro |apellidos=Góngora Escobedo |nombre=Álvaro |título=Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889) |año=2015 |editorial=Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana |página=30}}</ref>
Con la caída de su protector político y ante la conformación de un nuevo gabinete integrado por figuras de la oposición, la situación de Domingo Santa María se hizo insostenible.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 28.</ref> Pocos días después del cambio ministerial, el gobierno exigió su remoción del cargo, concretándose su destitución a fines de junio de 1849.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 28.</ref> Exasperado y considerando que había sido vilipendiado injustamente por aplicar la ley y seguir órdenes, publicó un folleto titulado ''A sus amigos'' en julio del mismo año, en el que se defendió de las acusaciones, vindicó su honor y criticó duramente las intrigas y traiciones que sellaron su temprana y abrupta salida de la Intendencia.<ref>Góngora Escobedo (2015), p. 30.</ref>
 
== Referencias ==
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== Bibliografía ==
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Revisión actual - 23:45 17 jul 2026

Santa María en su época como intendente de Colchagua.

La Intendencia de Domingo Santa María en Colchagua abarca el período administrativo ejercido por el abogado y político chileno Domingo Santa María en la provincia de Colchagua entre agosto de 1847 y junio de 1849.[1] Esta etapa representó la primera gran experiencia en la vida política pública del futuro Presidente de la República, caracterizándose por un enérgico afán reformador, el impulso de obras públicas, emergencias ante desastres naturales y profundos conflictos judiciales y electorales con las élites locales.[2]

Nombramiento y diagnóstico de la provincia

Domingo Santa María se tituló de abogado a los veintitrés años de edad y se encontraba trabajando como oficial mayor del Ministerio de Justicia.[3] El 26 de mayo de 1847, el presidente Manuel Bulnes y su ministro del Interior, Manuel Camilo Vial, firmaron el decreto que lo nombraba Intendente de la provincia de Colchagua, en reemplazo de José María Vergara.[4] Poco después, en junio del mismo año, se le otorgó también el cargo anexo de Comandante General de Armas de la jurisdicción.[5]

Santa María asumió formalmente sus funciones el 18 de agosto de 1847 en la ciudad de San Fernando.[6] Su primera impresión del territorio fue de profundo desánimo frente al estado de la administración pública y la ciudad.[7] En correspondencia al ministro Vial, el novel intendente describió a la capital provincial como una población «macilenta y sombría», con calles tortuosas, llenas de inmundicias y fangales.[8] Señaló que los animales vagaban libremente por las vías públicas disputando las veredas a los transeúntes, debido a que las propiedades no contaban con cierres adecuados.[9]

El aparato administrativo era casi inexistente.[10] La Municipalidad de San Fernando no poseía rentas saneadas, no contaba con archivo, carecía de una sala de sesiones y sus ingresos estaban embrollados y empeñados por sumas superiores a los seis mil pesos.[11] Además, la fuerza policial se limitaba a un solo vigilante para toda la ciudad.[12] En el ámbito educativo, el colegio local, que había sido creado por el Gobierno el año anterior, apenas tenía siete alumnos con un severo nivel de atraso.[13] Santa María atribuyó este fracaso escolar a la desconfianza de los padres hacia el director del recinto, a quien describió como un hombre que, tras volcarse al estudio de la filosofía, se había convertido al ateísmo negando los dogmas religiosos.[14]

Gestión y obras públicas

Frente a este escenario, Santa María se abocó a una reforma rápida de las instituciones.[15] Obligó a la Municipalidad a nombrar un tesorero, exigiéndole una fianza de dos mil pesos para ordenar las cuentas, auditar los ingresos e investigar el destino de las inversiones previas.[16] Asimismo, ideó la formación de un cuerpo de policía estable financiado mediante el cobro de una contribución de serenos.[17] También aceleró y habilitó los trabajos de construcción del panteón (cementerio) de la ciudad.[18]

Una de sus obras más destacadas a nivel urbano fue el cambio de trazado de la acequia principal de San Fernando.[19] El antiguo cauce atravesaba las calles y casas del pueblo, generando inundaciones y un perjudicial exceso de humedad en las viviendas.[20] Tras nombrar a una comisión técnica compuesta por vecinos ilustres (Feliciano Silva, Pedro León Suluaga, Pedro Antonio Vivar y Pedro Antonio Donoso), la Intendencia y la Municipalidad aprobaron en octubre de 1847 el diseño de un nuevo cauce.[21] Para su ejecución, Santa María aplicó la costumbre inmemorial de obligar a los vecinos a trabajar en la apertura del canal proporcionalmente al goce de agua que tuvieran, lo que le generaría posteriores acusaciones de inconstitucionalidad.[22]

La catástrofe del río Cachapoal

En diciembre de 1847, la provincia enfrentó una grave emergencia natural cuando una crecida repentina del río Cachapoal desvió el curso de sus aguas hacia el brazo denominado "río-seco".[23] El desastre, exacerbado por las grandes e irregulares bocatomas construidas por los hacendados locales para sus riegos, arrasó con un andarivel, un puente colgante y un malecón recientemente edificado por el ingeniero Álvaro Condarco.[24] Las consecuencias fueron nefastas: pérdida total de siembras, muerte de gran cantidad de ganado y el fallecimiento por ahogamiento de siete personas (incluyendo dos mujeres).[25]

Ante la gravedad, Santa María se trasladó de inmediato a Requínoa, reuniendo a los propietarios en la casa de José María Valdés.[26] Allí ordenó la construcción forzosa de pretiles y una bocatoma general de cal y ladrillo para contener el avance del agua y regular su distribución.[27] Para costear la obra de emergencia, el intendente dictaminó que cada interesado debía contribuir con una cantidad equivalente a la tercera parte de lo que pagaban anualmente por el impuesto del "catastro", ya fuera en dinero, maderas o peones.[28]

Esta medida expedita le valió una fuerte reprimenda del Ministerio del Interior.[29] El ministro Manuel Camilo Vial le recriminó por disponer de fondos fiscales (el catastro), argumentando que su aplicación era facultad exclusiva del Congreso Nacional mediante la Ley de Presupuestos.[30] Santa María tuvo que defenderse en un oficio argumentando que no había tocado las arcas del Estado, sino que solo había utilizado el registro del catastro como "base" o escala para cobrar a los hacendados proporcionalmente, dado que estos mismos habían causado el problema original con sus tomas de agua.[31]

Conflictos judiciales y acusaciones

La administración de Domingo Santa María se caracterizó por su escasa tolerancia a las ineficiencias, lo que rápidamente lo enfrentó a las figuras de poder local. El conflicto más agudo se dio con el Juez de Letras de la provincia, Julián Riesco.[32] Santa María elevó quejas ante el Gobierno denunciando la negligencia de Riesco, señalando como prueba el hecho de que el magistrado mantenía cuatrocientas veinte causas judiciales pendientes y paralizadas.[33]

El conflicto se tornó hostil y público. El 19 de junio de 1848, Riesco extendió una escritura notarial protestando formalmente contra el Intendente, acusándolo de confabularse con sus enemigos, instigar acusaciones en su contra ante el Visitador Judicial, informarlo como un "traficante" de pleitos y levantar ilegalmente sumarios criminales utilizando testigos opositores.[34] Pese a la visita inspectiva que realizó a la provincia Antonio Varas, el juez no fue destituido ni suspendido inicialmente, lo que atizó las tensiones entre los bandos locales a favor y en contra de Santa María.[35]

La acusación de Ramón Guerrero

El 21 de septiembre de 1848, el ciudadano Ramón Guerrero presentó ante el Consejo de Estado una acusación formal buscando que se declarara causa y se procesara a Santa María por múltiples abusos de poder y violaciones a la Constitución.[36] Los capítulos de acusación incluían:[37]

  • Imposición ilegal de contribuciones directas a los vecinos de Olivar, Coinco y San Fernando (por los trabajos del Cachapoal y la acequia principal).
  • Atropello a las leyes de caminos, obligando a propietarios a costear trabajos que debían ser públicos, e insultar con "denigrantes epítetos" al ciudadano Pedro José Jaramillo tras reclamar.
  • Injerencia del intendente en el poder judicial, revocando sentencias locales y fallando en pleitos de particulares, incluyendo litigios en la hacienda de su suegro, Fernando Márquez de la Plata.
  • Imposición de penas corporales aflictivas e infamantes de manera arbitraria y sin juicio legal previo. Se le imputó haber mandado azotar con trescientos palos a José Bustamante, ordenar cincuenta azotes a su sirviente Rosauro Camaro por entregar un papel tarde, y amarrar y azotar a la mujer Teodora Mardones solo por sospechas.

La defensa del intendente

En un extenso oficio enviado el 1 de noviembre de 1848, Santa María refutó categóricamente los cargos de Guerrero, calificándolos de ficciones novelescas impulsadas por enemistades mezquinas.[38] Respecto a las "contribuciones ilegales", se escudó en las prácticas y costumbres locales para la apertura de cauces y en la urgencia frente al desastre del Cachapoal.[39]

Frente a los castigos físicos, Santa María no negó haber impuesto la pena de azotes, pero desmintió las versiones deformadas de Guerrero y justificó las sentencias debido a la falta absoluta de un calabozo y cárcel segura en la provincia.[40]

  • Detalló que José Bustamante recibió cien palos (no trescientos) en el cuartel porque había golpeado y maltratado a su propia mujer.[41]
  • Sobre Rosauro Camaro, aclaró que se trataba de su sirviente, a quien castigó con doce azotes (no cincuenta) por haberse embriagado e intentado descerrajar la puerta de la habitación de la esposa del propio Intendente.[42]
  • Explicó que Teodora Mardones no fue apresada por una "sospecha", sino en estado de ebriedad y disolución pública en un cuarto oscuro provocando a hombres e insultando gravemente a los agentes de policía; por esto mandó que se le aplicaran doce azotes.[43]

Santa María concluyó su defensa confesando que imponer castigos físicos iba contra sus propios ideales intelectuales, afirmando que se vio forzado a aplicar «la pena de azotes, condenada por la ilustración del siglo, teniendo que acallar para ello la fuerza de mis convicciones y la fe de mis principios».[44]

Intervención electoral y caída

Paralelamente a sus labores administrativas, la Intendencia fue instruida a operar como una potente maquinaria política. En marzo de 1848, el ministro Vial le remitió instrucciones reservadas exigiéndole preparar el terreno para las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales de 1849 y 1851.[45] Las órdenes incluyeron la remoción sin vacilaciones de todos los subdelegados, inspectores y gobernadores que fuesen "sospechosos o tibios" ante los candidatos del gobierno, y la investigación exhaustiva sobre las opiniones políticas de los comandantes de la Guardia Nacional.[46]

Santa María cumplió rígidamente con estas directrices, lo que polarizó aún más a la provincia.[47] Durante las elecciones legislativas de marzo de 1849, la tensión llegó a su clímax. A pesar de los duros esfuerzos del gobierno por imponer la "lista oficial" y del rol ejecutante de Santa María, la maquinaria electoral del bando conservador ("pelucón") logró vencer al oficialismo en el departamento de Curicó.[48] En estos comicios, el influyente candidato oficialista Antonio Varas resultó derrotado a manos de la oposición, lo que provocó gran escozor y un escándalo en la capital.[49]

Los adversarios de Santa María en Colchagua aprovecharon la coyuntura para denunciar públicamente atropellos, encierros de ciudadanos opositores e intervención armada en las votaciones.[50] Este revés en Colchagua y en otras provincias debilitó mortalmente la posición del ministro del Interior Manuel Camilo Vial, quien terminó siendo destituido en junio de 1849 por el presidente Bulnes.[51]

Con la caída de su protector político y ante la conformación de un nuevo gabinete integrado por figuras de la oposición, la situación de Domingo Santa María se hizo insostenible.[52] Pocos días después del cambio ministerial, el gobierno exigió su remoción del cargo, concretándose su destitución a fines de junio de 1849.[53] Exasperado y considerando que había sido vilipendiado injustamente por aplicar la ley y seguir órdenes, publicó un folleto titulado A sus amigos en julio del mismo año, en el que se defendió de las acusaciones, vindicó su honor y criticó duramente las intrigas y traiciones que sellaron su temprana y abrupta salida de la Intendencia.[54]

Referencias

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Bibliografía

  • Góngora Escobedo, Álvaro (2015). Epistolario Domingo Santa María González (1824-1889). Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana.