Domingo Santa María González

De la Enciclopedia Colchagüina
Domingo Santa María González
Domingo Santa María González


Presidente de la República de Chile
18 de septiembre de 1881 - 18 de septiembre de 1886
Predecesor Aníbal Pinto Garmendia
Sucesor José Manuel Balmaceda Fernández

26 de mayo de 1847 - 26 de junio de 1849
Presidente Manuel Bulnes Prieto
Predecesor José María Vergara Albano
Sucesor Ambrosio Andonaegui Blanco

Datos personales
Nacimiento 4 de agosto de 1825
Santiago, delegación de Santiago
Fallecimiento 18 de julio de 1889 (63 años)
Santiago, provincia de Santiago
Partido Partido Liberal
Padres Luis José Santa María González y Ana Josefa González Morandé
Cónyuge Emilia Márquez de la Plata Guzmán
Ocupación Político, abogado

Domingo Santa María González (1825-1889) fue un político y abogado. Fue presidente de la República de Chile entre 1881 y 1886. Además, ocupó diversos cargos públicos, entre ellos el de intendente de la provincia de Colchagua entre 1847 y 1849.

Biografía

Santa María en su época como intendente de Colchagua.

Nació el 4 de agosto de 1825[n 1] en Santiago, delegación de Santiago, hijo de Luis José Santa María González y Ana Josefa González Morandé. Contrajo matrimonio el 7 de junio de 1846 en su ciudad natal con Emilia Márquez de la Plata Guzmán, con quien tuvo cinco hijos.[1][2]

Cursó sus primeros estudios en el Instituto Nacional, ingresando a la Universidad de Chile para estudiar derecho, jurando como abogado el 15 de enero de 1847. Acto seguido, se incorporó al Ministerio de Justicia como oficial mayor.[1]

Paralelamente a sus estudios de derecho, ejerció la docencia en el Instituto Nacional durante 1845, donde impartió clases de aritmética, historia y geografía. Su inquietud intelectual lo llevó a incorporarse a la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile en 1856, destacando además como biógrafo de figuras como José Miguel Infante y Santiago Echevers.[3]

El presidente Manuel Bulnes lo designó como intendente de la provincia de Colchagua el 26 de mayo de 1847.[4] Fue removido del cargo debido a su intervencionismo en las elecciones de 1849. Aunque inicialmente recibió los elogios del presidente, este le exigió su renuncia poco después debido a la crítica opinión pública sobre la actuación de Santa María. Cesó el 26 de junio de 1849.

Tras la fallida revolución de 1851, se autoexilió en Lima, Perú, regresando al país en 1853. Más adelante, también por otra revolución, salió del país en 1859 y regresó tras recorrer Europa en 1862. Se desempeñó como fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago, ministro y regente de dicho tribunal de alzada en 1863. Fue nombrado consejero de Estado ese mismo año. Fue ministro de Hacienda entre el 16 de enero de 1863 y el 10 de mayo de 1864; subrogante de Justicia en febrero de 1863; ministro de Relaciones Exteriores el 17 de abril de 1879; ministro del Interior entre el 20 de agosto de 1879 y el 16 de junio de 1880; y subrogante de Guerra y Marina el 13 de octubre de 1879.[1]

En el parlamento, representó al departamento de La Serena en la Cámara de Diputados entre 1858 y 1861; al departamento de Valparáiso, entre 1864 y 1867, siendo vicepresidente de la Cámara el 2 de junio de 1864; al departamento de Curicó entre 1867 y 1870; al departamento de San Felipe entre 1870 y 1873; al departamento de Putaendo, 1873-1876; como senador, a la provincia de Concepción entre 1879 y 1881 (habiendo sido elegido por el período que culminaba en 1885). Presidente provisorio de la Cámara de Diputados desde el 15 de mayo de 1888, y propietario desde el 4 de junio del mismo año.[1]

En el ámbito diplomático, tuvo un rol activo durante la guerra contra España en 1865, siendo el encargado de negociar el fallido tratado Covarrubias-Tavira con el representante español. Más tarde, durante los inicios de la Guerra del Pacífico, y previo a su llegada al Ministerio del Interior, gestionó desde la cancillería importantes movimientos geopolíticos. Entre ellos destacó el intento de formar una alianza con Bolivia en contra de Perú, y las gestiones que aseguraron la neutralidad de Argentina en el conflicto mediante la firma del tratado de 1881.[5]

Falleció el 18 de julio de 1889 en calle Santo Domingo 44, Santiago, provincia de Santiago, a causa de una "afección al corazón". Fue sepultado en el Cementerio General.[6]

Presidencia de la República (1881-1886)

Asumió como Presidente de la República el 18 de septiembre de 1881, ocupando esta posición durante los cinco años siguientes.[1] Al asumir la primera magistratura, Santa María se enfocó en concluir la Guerra del Pacífico. Bajo su administración se logró la firma del Tratado de Ancón con Perú, asegurando el dominio sobre Tarapacá, y se estableció una tregua formal con Bolivia en 1884.[7]

El hito interno más significativo de su gobierno fue la profunda fractura con la Iglesia Católica. La disputa se originó cuando la Santa Sede rechazó reiteradamente la candidatura de Francisco de Paula Taforó, postulado por el gobierno para asumir el arzobispado de Santiago. Tras un tenso desencuentro con el delegado papal Celestino del Frate, Santa María rompió relaciones con el Vaticano.[8] Como respuesta institucional, el Ejecutivo impulsó con fuerza la secularización del Estado a través de las denominadas «leyes laicas». En 1883 se promulgó la ley de cementerios laicos, que permitió la sepultura sin distinción de credo. Al año siguiente, se aprobaron las leyes de matrimonio civil y la creación del Registro Civil, arrebatándole a las parroquias el control exclusivo sobre nacimientos, uniones y defunciones.[3]

Aprovechando la bonanza salitrera, la administración de Santa María ejecutó un vasto plan de obras públicas. La cantidad de escuelas estatales aumentó de 656 a 910 recintos, se extendió significativamente la red ferroviaria y telegráfica, y el país vio la instalación de las primeras líneas de teléfonos y de alumbrado eléctrico.[7] Asimismo, durante su mandato se concretó la ocupación militar definitiva y anexión del territorio de la Araucanía. En materia de participación política, impulsó la reforma electoral de 1884 que eliminó el requisito de renta para votar, estableciendo el sufragio universal masculino para quienes supieran leer y escribir.

A pesar de sus reformas liberales, su estilo de liderazgo fue tildado de marcadamente autoritario. Justificaba el control gubernamental argumentando que la ciudadanía aún carecía de la madurez necesaria para el libre ejercicio democrático, señalando que al pueblo "es necesario dirigirla a palos" para evitar la anarquía.[9] Fiel a esta visión, aplicó una dura intervención electoral durante los comicios legislativos y presidenciales, valiéndose de la fuerza pública y de grupos de choque (conocidos como "garroteros") para marginar a la oposición conservadora y asegurar la llegada al poder de su sucesor designado, José Manuel Balmaceda.[10]

Notas y referencias

Notas
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